3.1
La casa de la muerte
Aun me sentía mareado, y perturbado por lo que vi, salí de esa habitación. Cuando llegue nuevamente al pasillo principal un celaje paso a mi mano derecha. No estaba seguro si de verdad paso algo, quizás me estaba volviendo paranoico, pero si era real lo que vi no era una de esas cosas sin cuello, más bien me hizo recordar a la Cosa-toro que creí escuchar cuando se abrió mi celda.
Respire profundo y me adelante a la puerta donde vi el celaje. Estaba listo para enfrentarme a lo que sea que estuviera en la siguiente habitación. La habitación en donde estaban las 2 salidas que marque en el mapa.
Entre en una nueva estancia, grande, la más grande en la que había estado hasta ahora. Estaba solo iluminada por las luces rojas de emergencia, lo cual le daban al suelo con losas de tablero de ajedrez un aspecto siniestro. En el centro de la estancia, guardado por grandes columnas, había un escudo con un águila. "Este lugar fue el que vi en el segundo cuarto de control, el que pensé que era un recibidor."
No estaba muy lejos de estar en lo correcto, el lugar parecía ser una especie de salón de visitas. Había decorado, cosa que contrastaba con las vacías paredes del resto de la cárcel. Tenía varios bustos adornando el lugar, y las banderas de Estados Unidos, Maryland, La Isla Carnete, y la de la Penitenciaria Abbott. También había varias mesas largas, y unos bancos."Todo un lujo", pensé.
Busque con la mirada las dos salidas. Donde se supone que hubiera un gran pasillo a mi mano derecha había una gran muralla de escombros. "Mierda, una opción menos." En el extremo izquierdo de la estancia habían unas habitaciones con detectores de metales. Frente a mi tenía un cuarto de control al lado de una reja de acceso abierta. Esa era mi segunda, y ahora única opción, así que hacia allí me dirigí.
Estaba llegando al medio de la estancia cuando un ruido, como el de algo pesado impactándose contra metal, me hizo detener. Lo que sea que fuese provenía del cuarto de control. Me puse al resguardo en una de las columnas a tiempo para ver como se abría la puerta y de ella salía una de las criaturas sin cuello.
La cosa esa se quedo quita, completamente quita. Yo me oculte totalmente en la columna, no quería darle la oportunidad que me viera, si es que tenia ojos. Espere escondido tras la columna con el arma en mano, pero no se oía nada. Tras pasar casi un minuto me empecé a desesperar. Estaba sudando, sentía que la pistola se me iba a resbalar de las manos. Respiraba por la boca, como respuesta a la sensación de asfixia que aun sentía, y tenía aun una leve sensación de mareo. "Maldición", pensé. "Quizás esas cosas duermen así, los murciélagos lo hacen de cabeza, no?". Con ese tonto pensamiento me atreví a echarle un ojo a la criatura. Un gran error.
No hice más que sacar un poco la cabeza cuando la criatura, que hasta ese entonces se había mantenido en la misma posición desde que me oculte, se enderezo. Ocultándome nuevamente, estaba seguro que ese monstro me había visto. Unos lentos y rítmicos sonidos metálicos comenzaron a sonar, cada vez eran más fuerte. La cosa esa se estaba acercando a donde estaba, como un cazador que acecha a su presa.
Volví a escuchar el sonido extraño que escuche la primera vez en mi celda, ese que era como de un animal, y no pude evitar pensar en una cosa. "Predator", la película del extraterrestre cazador de humanos. El sonido que esa cosa hacia era igual al de el alíen de la película.
Ya estaba muy cerca, casi en la columna, y yo estaba preparado para saltar de ahí y acribillar a ese bicho cundo algo empezó a sonar. Tenía estática pero aun así pude entender la voz que provenía de algún lugar dentro del cuarto de seguridad.
-Probando, probando. Esta es la Radio Libre de Abbott. Los reos dirigen el espectáculo ahora mamones.- escuche como el engendro sin cuello se alejo rápidamente de donde yo estaba para buscar el origen del nuevo sonido. "Esta es mi oportunidad."
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