Thursday, April 12, 2012

La casa de la muerte. part 11

3.3
La Casa de la Muerte


  El pobre infeliz dentro de la cámara de gas era un Oficial, aparentemente amarrado a la cilla dentro de esta. Gritaba cosas que apenas podía entender por el ruido que aun hacia el descuellado a mi espalda. Me acerque un poco, alerta por si la Cosa-toro saltaba sobre mí, pero no habían señales de ella."Como demonios?" Cruce el pasillo por completo y me quede frente a la puerta.
-Déjenme salir.- apenas entendí el grito del Oficial.
  Mire una vez más la habitación, para comprobar que estaba vacía."Esas cosas pueden trepar por los trechos", recordé.
-Se acabo la broma chicos.- dijo el Oficial.- Vamos, déjenme salir.
  De una zancada entre a la habitación, y en menos de un pestañar me gire para ver la parte del cuarto que no podía ver desde el pasillo. "Nada".
-Murphy, esto fue idea tuya?
  "Como era posible que no hubiera nada. Esa cosa era enorme, y no cabria por los ductos de aire."
-Esta chatarra aun está funcionando?- dijo una voz, ya familiar, por algún transmisor dentro del cuarto.
-Hawks?- dijo el Oficial dentro de la cámara de gas.
  Me di la vuelta, nuevamente quedando frente a la cámara de gas. La habitación parecía otra cuarto de control, excepto que la maquinaria y equipo electrónico era diferente.
-...Creo que las cosas se han tranquilizado un poco. Alguien me copia?
  Corrí hacia el transmisor encima de una mesa llena de equipo electrónico, con una leve esperanza de que esta vez funcionara.
-Quien de ustedes habrá planeado esto, cabrones.
-Estoy en la cárcel, me copian?
-...Hawks de nuevo. Sigo tratando encontrar otro oficial que no esté muer...- el pequeño globo de esperanza que había dejado crecer en mi se desinflo. Por un momento deje de escuchar lo que había a mi alrededor, solo sentía las fuertes palpitaciones de mi corazón, que parecían resonar en mis sienes, y mi pesada respiración. "Esto es un maldito infierno."
  Me maree nuevamente. "Por qué está pasando todo esto?"
-... o que no esté fuera de su cabeza.
-Oye tu.- grito, llamando mi atención, el Oficial en la cámara de gas. Al mirarlo, por primera vez cara a cara, lo reconocí. Era el oficial del bigote que me escolto a mi calda. El oficial R. Schatz.- Esto ha sido un error.
"Hazlo... sufrir..."
  "Esa voz nuevamente."
"... que se queme su carne..."
  "Está en mi cabeza", pensé.
"...eternamente."
-...He llegado al edificio de admisión, pero no tengo ni idea de cómo voy a abrir la compuerta.- seguía  hablando Hawks desde el transmisor.
-Sácame de aquí.- me gritaba Schatz desde la cámara de gas.
"Que había sido todo eso? Realmente estaba oyendo cosas?"
-...Todo el mecanismo esta fuera de...- "No me puedo concentrar."
-Me has escuchado?- me grito desesperado Schatz. Pude ver en su mirada un brillo de miedo. Me estaba mirando fijamente como aquel que descubre algo que siempre había tenido frente a su nariz. "Ya me reconoció."
-Sí.- dije fríamente, intentando ignorar todo lo demás.-Escuchaste esa voz?
-... les recomiendo que tomen un camino diferente, parece que realmente me jodí aquí.
-Qué demonios haces fuera de tu celda?- leí los labios del Oficial Schatz, que parecía atemorizado en esos momentos.
-... gracioso, verdad? Quien pensaría que los...
-Has escuchado la voz?- grite frustrado y desesperado. Empezaba a sentir como si me exprimieran la cabeza.
-De que mierdas hablas?- me grito Schatz.-La voz de Hawks?
-...serian los que intentan escapar de Abbott.
-NO. La otra voz- grite furioso. El dolor de cabeza cada vez era más fuerte. "Me estoy volviendo loco?".
-Has algo para sacarme de aquí maldita sea.- me grito Schatz.
 "Que fue eso?" Había escuchado algo parecido al cristal rompiéndose en algún lugar fuera de la habitación.
-... gracioso, si me preguntan...- "Nadie te pregunto", pensé, justo cuando tiraba el transmisor contra la pared, en un arranque de ira.
-Maldito cabron hijo de puta- me grito Schatz retorciéndose en la cilla.-Tú eres el que está detrás de todo esto.
-Cállate la boca.- grite sin mirar, mientras desplegaba el mapa de la cárcel en la mesa, donde antes estaba el transmisor.
-Ayuda, sáquenme de aquí.
"Tengo que encontrar una forma de salir de este lugar antes de que me vuelva loco."
-Me han tendido una trampa.- gritaba Schatz.
"Solo hay una salida en esta área, y no puedo volver para atrás. Mierda, si tan solo tuviera un poco de silencio."
-Ayuda, alguien ayúdeme.- seguí gritando Schatz, una y otra vez, lo cual no ayudaba a mi dolor de cabeza, que ya había llegado a su punto máximo. Fuera de la habitación parecía que habían mas descuellados, y lo que me dijo la voz maligna seguí dando vueltas en mi mente.
"Hazlo sufrir..."
-No, no, no.- me dije buscando sin saber algo en las maquinas que tenia de frente.
-Sáquenme de aquí, por favor.
"Que se queme su carne eternamente."
-YAAAA!!!- grite.
  Todo pareció detenerse por un segundo, excepto los incansables golpes de los descuellados contra la reja de acceso. En mi afán por que todo parara le había dado a botón con una luz amarilla sin darme cuenta. Pensé que eso abriría la puerta de la cámara de gas, pero no fue así. Para nada fue así.

Monday, March 26, 2012

La casa de la muerte. part 10

3.2

La casa de la muerte

 

  Salí corriendo semi agachado hacia la reja. Llegue a ella sin ningún por menor, y vi a través del vidrio de seguridad del cuarto de control como el descuellado destrozaba la radio. "Me vio", pero ya yo estaba del otro lado de la reja, que cerré tras pasar. "Por suerte esta estaba abierta. Espero que esas cosas no sean lo suficientemente inteligente como para saber que el botón rojo la abre", pensé. Escuche a la criatura correr intentando inútilmente alcanzarme, pero eso ya no me  inquietaba. Al darme la vuelta y ver el pasillo donde me encontraba supe que ahora si tenía algo por lo que en realidad preocuparme. La Cosa-toro estaba ahí.
  Apenas la vi un segundo. Era enorme, y estaba en ese pasillo, justo delante de mí. Era extraño, aunque la veía no podía distinguir bien como era. Hizo el ruido que siempre la había escuchado hacer. "Estoy muerto", pensé, pero no paso nada. Simplemente me miro y se metió en la puerta que tenia a mi mano derecha. Eso fue todo.
  Aun estaba paralizado cuando detrás de mi escuche al descuellado. Me aleje de la reja de seguridad de un brinco, justo a tiempo para evitar las manos cuchillas de aquella cosa, que se movían desesperadamente entre los barrotes de la reja. Chocando bruscamente contra la pared del extremo izquierdo del pasillo me quede sin saber qué hacer. No sabía cómo seguir adelante con aquella la Cosa-toro metida en el siguiente cuarto, pero a la vez tenía que seguir adelante ya que el otro engendro del demonio que tenia a mi espalda estaba haciendo un alboroto que pronto llamaría la atención de otros como él. 
  Me pegue, aun mas, a la pared izquierda y apunte el arma a la puerta abierta de la derecha. Poco a poco me fui aproximando, intentando escuchar si la Cosa-toro hacia algún ruido, pero eso era imposible con el escándalo que tenia atrás. Ya veía parte de la habitación y no habían señales de la bestia. Me acerque un poco mas y pude apreciar mas la estancia que parecía vacía. Era una habitación con controles en la pared, y un vidrio de seguridad que dejaba ver otro cuarto. Tras otro paso tuve la vista completa de la habitación. Había algo dentro del segundo. Entre cerré los ojos, para distinguir que era.    
  No sé si sentí mas horror al saber lo que había dentro del segundo cuarto, o al darme cuenta que había alguien dentro de eso. Alejándome de la pared me acerque sin pensar más para ver mejor, y  al hacerlo estuve cien por ciento seguro que lo que veía era una cámara de gas, y que la persona que estaba adentro aun estaba viva.

Tuesday, March 20, 2012

La casa de la muerte. part 9

3.1

La casa de la muerte


 Aun me sentía mareado, y perturbado por lo que vi, salí de esa habitación. Cuando llegue nuevamente al pasillo principal un celaje paso a mi mano derecha. No estaba seguro si de verdad paso algo, quizás me estaba volviendo paranoico, pero si era real lo que vi no era una de esas cosas sin cuello, más bien me hizo recordar a la Cosa-toro que creí escuchar cuando se abrió mi celda.
  Respire profundo y me adelante a la puerta donde vi el celaje. Estaba listo para enfrentarme a lo que sea que estuviera en la siguiente habitación. La habitación en donde estaban las 2 salidas que marque en el mapa.

  Entre en una nueva estancia, grande, la más grande en la que había estado hasta ahora. Estaba solo iluminada por las luces rojas de emergencia, lo cual le daban al suelo con losas de tablero de ajedrez un aspecto siniestro. En el centro de la estancia, guardado por grandes columnas, había un escudo con un águila. "Este lugar fue el que vi en el segundo cuarto de control, el que pensé que era un recibidor."
  No estaba muy lejos de estar en lo correcto, el lugar parecía ser una especie de salón de visitas. Había decorado, cosa que contrastaba con las vacías paredes del resto de la cárcel. Tenía varios bustos adornando el lugar, y las banderas de Estados Unidos, Maryland, La Isla Carnete, y la de la Penitenciaria Abbott. También había varias mesas largas, y unos bancos."Todo un lujo", pensé.
  Busque con la mirada las dos salidas. Donde se supone que hubiera un gran pasillo a mi mano derecha había una gran muralla de escombros. "Mierda, una opción menos."  En el extremo izquierdo de la estancia habían unas habitaciones con detectores de metales. Frente a mi tenía un cuarto de control al lado de una reja de acceso abierta. Esa era mi segunda, y ahora única opción, así que hacia allí me dirigí.
  Estaba llegando al medio de la estancia cuando un ruido, como el de algo pesado impactándose contra metal, me hizo detener. Lo que sea que fuese provenía del cuarto de control. Me puse al resguardo en una de las columnas a tiempo para ver como se abría la puerta y de ella salía una de las criaturas sin cuello.
  La cosa esa se quedo quita, completamente quita. Yo me oculte totalmente en la columna, no quería darle la oportunidad que me viera, si es que tenia ojos. Espere escondido tras la columna con el arma en mano, pero no se oía nada. Tras pasar casi un minuto me empecé a desesperar. Estaba sudando, sentía que la pistola se me iba a resbalar de las manos. Respiraba por la boca, como respuesta a la sensación de asfixia que aun sentía, y tenía aun una leve sensación de mareo. "Maldición", pensé. "Quizás esas cosas duermen así, los murciélagos lo hacen de cabeza, no?". Con ese tonto pensamiento me atreví a echarle un ojo a la criatura. Un gran error.

  No hice más que sacar un poco la cabeza cuando la criatura, que hasta ese entonces se había mantenido en la misma posición desde que me oculte, se enderezo. Ocultándome nuevamente, estaba seguro que ese monstro me había visto. Unos lentos y rítmicos sonidos metálicos comenzaron a sonar,  cada vez eran más fuerte. La cosa esa se estaba acercando a donde estaba, como un cazador que acecha a su presa.
  Volví a escuchar el sonido extraño que escuche la primera vez en mi celda, ese que era como de un animal, y no pude evitar pensar en una cosa. "Predator", la película del extraterrestre cazador de humanos. El sonido que esa cosa hacia era igual al de el alíen de la película.
  Ya estaba muy cerca, casi en la columna, y yo estaba preparado para saltar de ahí y acribillar a ese bicho cundo algo empezó a sonar. Tenía estática pero aun así pude entender la voz que provenía de algún lugar dentro del cuarto de seguridad. 
-Probando, probando. Esta es la Radio Libre de Abbott. Los reos dirigen el espectáculo ahora mamones.- escuche como el engendro sin cuello se alejo rápidamente de donde yo estaba para buscar el origen del nuevo sonido. "Esta es
mi oportunidad."

Thursday, March 15, 2012

La casa de la muerte. part 8


3.0
La Casa de la Muerte


  Me desperté aun con el zumbido en mi cabeza. Seguía mareado pero estaba seguro que no me iba a volver a desmayar. Mire a el cuarto de la silla en busca del Oficial y me encontré con que la puerta estaba cerrada. Me levante rápidamente, y entre torpes movimientos llegue a la puerta, que inútilmente intente abrir. Llame al Oficial, pero no recibí respuesta."Tiene que haber alguna otra forma de acceder ahí". Me dirigí al cuarto de control, al lado de la "celda especial", para buscar un punto donde ver el cuarto de la silla eléctrica."En fin una ejecución siempre tiene público, y además también tengo que buscar una salida en el caso que el Oficial no esté vivo para dirigirme."
  Después de localizarme marque y tache los lugares a los que había entrado en el octavo y séptimo piso. En el punto donde estaba había un habitación que quedaba justo al lado del cuarto de la silla.
-Alguien me escucha?- apenas me sobresalte cuando la voz salió del transmisor que había en la mesa.-Es Hawks otra vez.
  Intente comunicarme pero nuevamente fue inútil. Tolo lo que estaba en este edificio parecía solo funcionar para recibir no para emitir. Debía ser una avería en el sistema de comunicación causado por el terremoto, o lo que fuera que causo el temblor.
-He tratado de llegar al edificio de la radio, pero hay mucha de esas cosas... Ellos están por todo el patio, y no lo puedo atravesar.- "excelentes noticias."-Alguien ya ha llamado por ayuda? Necesitamos llamar a los militares para que limpien este desastre... Qué es eso de allí? Me cago en el diablo.

  No tenía ni idea de que  había visto el tal Hawks, pero la información que me había dado era de suma importancia. Aparentemente la caballería se tardaría en llegar más de lo que había pensado, y habían mas de esas cosas afuera, lo que espero que signifique que no haya tantas de ellas aquí dentro. Tendría que abrirme paso de todas formas por la penitenciaria, que en esos momentos parecía ser una trampa mortal. "Una casa de la muerte."
  Marque con un punto dos posibles salidas que vi en el mapa, ambas estaban a solo dos puertas de ahí en lo que parecía una gran habitación. Me dirigí a la puerta al final del pequeño pasillo que albergaba la "celda especial".
 La puerta estaba entre abierta. La empuje levemente con la pierna y me encontré con otro pasillo que estaba bien iluminado. Proseguí con precaución, y al comprobar que no había nada me adelanta corriendo hasta la primera habitación a mano derecha, en la cual sabría si el Oficial aun estaba allí. Entre en una pequeña estancia, ligeramente menos iluminada, con las paredes y el suelo lleno de sangre. En el fondo tenía otra puerta. Silenciosamente la abrí, teniendo en cuenta que si había sangre una de esas cosas podía estar dentro.
  La escena de esta habitación no fue mejor que en la que estaba. Aquí también había sangre por todos lados, cosas tiradas y el cuerpo muerto de un oficial junto al cuerpo de una de esas criaturas. Apunte mi arma hacia la criatura, aunque estaba ensangrentada y con varias heridas de bala, no confiaba en que estuviera muerta. En fin, esas cosas andan sin cuello, quien me garantiza que no se levanten después de varios balazos.
  Mire de reojo la habitación y vi detrás de un vidrio de seguridad el cuarto de la silla eléctrica. Me acerque para ver mejor sin dejar de apuntar al cadáver del monstro. Ahí estaba el oficial, tirado frente a la puerta. "Intento salir". A pesar de la oscuridad logre ver quemaduras en sus manos y cara, ambos murieron electrocutados.
-Qué demonios?- estaba tan concentrado en el monstro y en el Oficial que no había notado la ausencia del hombre que gritaba que lo sacaran de la silla eléctrica.-Donde diablos esta?
  Por más que mire no lo encontré. Tenía que estar en algún lado, o no? Me acerque a los monitores del extremo derecho de la habitación para ver si desde ahí podía ver algo que me diera una pista de que estaba pasando. Como si todo esto de por si no fueran una locura.
  Una de las cámaras mostraba el cuarto de la silla desde otra habitación que no era en la que yo estaba. La otra mostraba la habitación donde yo estaba con alguien más caminando hacia mí. Me gire 180 grados con pistola en mano solo para encontrarme con nada. Mire otra vez el monitor y solo me vi a mi  apuntándole a la nada. "De verdad vi eso?" Ya no estaba seguro si era verdad o no lo que vi en el monitor. Lo que hace unos minutos hubiera sido una locura de mi parte en estos momentos encajaba perfectamente con la locura desatada en este infierno.

Saturday, March 10, 2012

La casa de la muerte. part 7

2.3
El Oficial y la silla

  Hice lo que el Oficial me dijo, y me volví a encontrar con el frente a la reja, ahora abierta.
-Te voy a decir, es mejor que nos mantengamos lejos de los pisos inferiores. Si las cosas están mal aquí, allá abajo tiene que ser como la boca del infierno.

  Seguimos adelante y encontramos unas ventanas rotas, y pedazos de cristales en el suelo. Lo que significaba que lo que sea que rompió la ventana lo hizo de afuera hacia adentro. Posiblemente habían mas de esas cosas por ahí. "Cómo demonios subieron al séptimo piso estas cosas?"
  Evitando pisar los pedazos de cristal entramos en una estancia con 2 grandes columnas de soporte. Teníamos una puerta justo frente a nosotros que decía "Enfermería", y había otra al fondo.
-Es por ahí.- dijo el Oficial señalando una reja que yo no había notado.-Parece que intentaron hacer una barricada aquí.

  Tenía razón la reja estaba bloqueada por un armario, sillas, cajas, y otras cosas que no podía ver. Cuando estuvimos frente de la barricada improvisada el Oficial por primera vez guardo su pistola.
-Tiempo de trabajar.

  Tras un rato logramos abrirnos paso a través de la barricada. La ultima resistencia de los que habían estado ahí daba a un cuarto de control al lado de una celda, que según lo que me explico el Oficial solo la usaban el día que iban a ejecutar a alguien. "La celda especial" la llamo, para mí no era más que otra más. En esa era donde los sentenciado partían para tener su última visita de los seres queridos, si es que tenían, puntualizo el oficial.
-Ahora qué?- pregunte.
-Ahora vamos a atravesar es...
-AYUDENMEN.- alguien, un hombre, grito a nuestras espalda, mientras el Oficial y yo sobresaltados buscábamos el origen del grito.
-Maldita sea.- dijo el Oficial sacando nuevamente su arma.-Qué demonios fue eso?
-ESTO NO PARA, NUNCA PARA.- volvió a gritar desgarradoramente el hombre.
-Creo que los gritos provienen de ahí.- dije señalando la puerta del fondo de la gran estancia.
-Yo voy a verificar, tu quédate aquí por si acaso.- el Oficial se alejo sin decir más.
-HAS QUE PARE.
  Me saque la pistola del pantalón. Verifique el peine del arma. Afortunada mente aun tenía unas cuantas bal... Un agudo dolor de cabeza me mareo, casi me caigo al piso. Intente ponerme derecho, pero el dolor se agudizo nublándome la vista."Qué carajo me pasa?" Torpemente camine hasta una pared de la cual me recosté. Estaba agarrándome la cabeza con ambas manos, aun ocupadas por el peine y la pistola, cuando la volví a escuchar.
"Siempre vi tu lado bueno". Era la voz de Carmen, pero cómo?
"Siempre vi tu lado bueno. Siempre veía sus cuerpos cuando terminaba con ellos"
  La voz de Carmen cambio totalmente en la segunda oración. Era una voz de hombre la que dijo lo último.
Metí a ciegas el peine en la pistola y sosteniéndome de la pared llegue hasta la gran estancia. Mire desenfocado hacia donde había visto por última vez al Oficial. Creí ver la cara de un monstro, una bestia, pero tras escudriñar la nublosa oscuridad solo vi al Oficial dentro de un cuarto con una silla en el medio. Una silla eléctrica.
  Todo daba vueltas. Me sentía asfixiado, como si tuviera algo atravesado en la garganta. El dolor apenas me dejaba ver, pero tenía que llegar. Mi mano izquierda tanteaba la pared mientras con un inútil intento de minimizar el dolor me agarraba la cabeza con la mano derecha. Mire otra vez el cuarto de la silla eléctrica y ahí estaba el Oficial tratando de liberar al hombre sentado en ella.
  "Hay algo mal en todo esto. Lo sentía. Tenía que evitarlo". Un sonido, como un zumbido, se hacía cada vez más fuerte. "Terremoto?." No, esto parece ser algo mecánico, algo eléctrico. "Oh, no puede ser."
  Intente gritar pero el nudo de mi garganta casi me hace vomitar. Todo se volvió oscuro, y apenas sentí como mi rodilla golpeo fuertemente el suelo. Solo veía destellos azules y blancos a través de mis ojos cerrados. Nuevamente trate de llamar al Oficial, pero apenas salió un sonido sin fuerzas de mi garganta. Sentía que si los abría me iba a desmayar.
  Un nuevo sonido me taladro los oídos, era algo que había oído miles de veces antes pero que en esos momentos no lograba identificar. Era un sonido que iba y venía. "Quizás el oiría eso, quizás esa era mi única oportunidad de llamar su atención." Como pude tome aliento, no sin sentir arcadas, y grite: SAL DE AHI!
  Abrí los ojos, y todo se mezclo. El zumbido eléctrico que ahora era casi insoportable, los destellos azules y blancos que provenían del cuarto de la silla. El timbrado que viene y va de un teléfono, el mareo, las nauseas, la inconsciencia, el Oficial mirándome antes de que todo se volviera oscuridad y el sonido de una puerta que se cerró con fuerza.