Wednesday, February 29, 2012

La casa de la muerte. part 2

1.1
EL PEOR LUGAR DEL MUNDO


  Los otros reos al verme llegar también empezaron a cuchichiar entre ellos. "Quienes son estas ratas para hablar de mi? A caso ellos están aquí por ser buenos ciudadanos? Odio a la humanidad. Ellos menos que nadie tienen el derecho a juzgarme."
   Me acababan de quitar las esposas de las pierna cuando uno de los reos, que no alcanzaba a ver pero escuchaba su voz grave y carrasposa, menciono mi nombre (Torque). No supe que mas dijo de mí porque el guardia con bigote me empujo dentro de la celda, haciendo que se me cayeran mis pertenencias. "Maldito hijo de puta". Me vire para confrontarlo, pero el Oficial Rodríguez me puso una mano en el pecho, mientras con la otra aguantaba su arma de reglamento apenas desenfundada. "Me daría tiempo de quitársela y matarlos a ambos, pero para qué? Eso no arreglaría nada". Retrocedí sin dejar de mirar a los ojos al Oficial del bigote, ahora que lo tenia de frente pude ver el nombre en su pechera. R. Schatz. "No voy a olvidar ese nombre."

  Cerraron mi celda y Rodríguez pidió mis manos para quitarme las esposas. Sin apartar la mirada de Schatz pose mis manos atreves de los barrotes, y por fin fui liberado de las apretadas y frías cadenas. "Liberado para estar encerrado en una jaula."
  Los oficiales retrocedieron, y me dieron la espalda. Schatz se tardo ligeramente un poco mas antes de apartar su mirada, que tenía cierto brillo de satisfacción. "Solo es un cabron mas con uniforme". Me senté en "mi lujosa cama" y me quite uno de los zapatos. Los otros reos aun seguían hablando de mi. 
-Ese mama bicho no va a estar bien por mucho tiempo si esta en el pabellón con nosotros.- dijo uno con una voz que parecía la de alguien peligroso.
  Arroje el zapato que tenía en la mano con todas mis fuerza hacía la pared de al frente. No soportaba mas toda esta mierda. Sentía como la ira me invadía, mis músculos se tensaban, y mi respiración se volvía pesada.
-Cállate la jodia boca Goose. Los hombres muestran respeto si tú los respetas a ellos.
-Yo decido a quien respeto, pendejo- grito Goose.-No me tienes que decir a  quie...
-Cállense ahí abajo.- se escucho decir a un Oficial por el altavoz instalados en el bloque D.-Alguno de ustedes quiere quedarse solo con una barra de pan? No lo creo, verdad?

  Todo se quedo en silencio. Escuche levemente como una de las camas rechinaba bajo el peso de un de los reo. Me quite el otro zapato y vi la foto de mi familia casi debajo de mi pie. La levante, junto con las otras cosas que se salieron de la caja. "Una cosa como esta nunca debería estar en el suelo. Esto es lo único realmente valioso que me queda."

-Oye tu. Si tu vecino.- susurro alguien desde la celda de al lado.-Gusto en conocerte, me llamo Floyd. Cuanto tiempo te queda aquí antes que te pongan en la tabla? Huh? No tienes apelaciones? Tu abogado te jodió, no?-realmente estaba intentando ignorar al tal Floyd. Me senté en la cama aun con la foto de mi familia en mano pero ese imbécil no se callaba.-Seguí tu juicio. Sin testigos, con todas esas pruebas circunstanciales, excepto tu testimonio. Pero no puedes recordar, verdad?

-Mejor no lo escuches, Torque.- dijo el reo de la voz grave.-Floyd es un parasito degenerado...

-Al menos yo se que Jesús está conmigo, hombre.- lo interrumpió Floyd.-Lo que sea que haya hecho, el reverendo dice que Jesús me lo perdonara.

-Podrías callarte llorón, pedazo de mierda, sodomizado.- grito Goose desde el otro extremo del bloque.

-Yo solo le preguntaba al hombre Goose... wooaah!
 Un zumbido, que venía de todos lados, se empezó a hacer más fuerte y todo se comenzó a mover. Caía polvo del techo y las luces se apagaron. El bloque D se quedo totalmente en penumbras.
-Qué carajo es eso?- grito Floyd.
-Mierda, es un terremoto.- grito asustado el reo de la voz grave.
-Carajo, que puñeta está pasando?- grito desesperado otro reo al cual no le reconocí la voz.

 Todo era un pandemónium. Yo apenas había reaccionado levantándome de la cama. Se escuchaban todo tipo de cosas sin sentido."El final del mundo", "Seguimos siendo humanos, tenemos derechos", y otras demasiado obvia como;"Todo el jodió lugar se está derrumbando." En lo que a mí se refería ya era hombre muerto. Aunque "morir aplastado por toneladas de cemento no era mi forma ideal de morir, pero tampoco lo es la aguja, verdad?" Justo con ese pensamiento el terremoto paro, dejando una inquietante calma. Trate de prestarle atención a mi entorno para escuchar si otra réplica del terremoto nos volvería a sacudir, pero ningún zumbido o ruido indicaba una. Sin embargo había algo extraño, era un sonido como de un animal, apenas se escuchaba pero estaba ahí, me parecía que había escuchado ese sonido antes.
-Santo Dios, qué diablos fue eso?- dijo uno de los reos.
-Slick, estas bien hombre?- pregunto el reo de la voz grave.
-La prisión se está colapsando? Estamos hundiéndonos en el océano.- dijo con pánico en la voz el que me parece que se llama Slick, pero realmente no le estaba prestando mucha atención a lo que decían, seguía intentando identificar el sonido extraño. No recordaba de que animal era, pero aparentemente estaba dentro del bloque D.- Oficiales, Oficiales. Qué demonios está pasando?
-Slick, que carajo crees que pasó?.- dijo el de la voz grave, pero él también se oía preocupado.- Slick?... Slick?... Goose, aun sigues ahí?
-Sí, aun sigo.- contesto Goose.- Y no fui yo, si es eso lo que estas pensando, yo no he tocado a ese ca...
  Goose paro de hablar bruscamente. El sonido extraño era ahora difícil de ignorar. Floyd estaba rezando y yo estaba tratando de ver atreves de la oscuridad la celda de Goose. Creía haber visto algo moverse y estaba seguro que no era el único que lo había visto.
-Qué fue eso?- dijo el reo de la voz grave.-Carajo, qué está pasando?- la luz del bloque volvió, dejándome aturdido por un segundo.
-Eso estuvo cerca- seguía hablando el de la voz grave, sin aparentemente prestar atención a la celda de Goose.- Pensé que estábamos perdidos. Tenemos que salir de este cagadero antes que se derrumbe...

  La luz se volvió a ir, pero en el corto tiempo que volvió me pareció que Goose estaba muerto en su celda. "Tal vez le cayó en la cabeza un pedazo de techo. Quizás solamente se había desmayado y estaba inconsciente", pensé.
-Mierda.-grito el hombre de la voz grave, parecía realmente desesperado.- Hay algo aquí. Esta aquí. Ayúdenme. NO.
 El grito del hombre me erizo los bellos de los brazos. A que se refería con "hay algo aquí"? Se escucharon varios sonidos de cosas que eran golpeadas, y luego silencio. No parecía que había nadie vivo en ese lugar excepto yo. "Cómo demonios entro a las celdas lo que sea que está en el bloque?" La respuesta a esta pregunta se respondió más rápido de lo que hubiera querido.

Tuesday, February 28, 2012

La casa de la muerte. part 1


1.0
EL PEOR LUGAR DEL MUNDO


  Después de todo acabo aquí. Acusado de asesinato. Cómo podría ser capaz de eso? No tengo pruebas de mi inocencia, y ya es tarde probar lo contrario. Moriré siendo ante los ojos de todos el asesino de mi familia. Mi hermosa familia.
  Carmen siempre estuviste ahí, no importa lo que yo hiciera, o dijeran de mi, tú siempre estuviste. Mis hijos, mis dos hijos, cuanto desearía saber lo que pasó, pero ni siquiera soy capaz de recordar.
  A veces creo que de verdad yo fui el que lo hizo... No, no puede ser. No pude ser yo. No debo ni pensarlo. Tengo que estar seguro de que no lo hice para poder morir en paz. Pero cómo?
  Ahora estoy en esta mugrosa isla, esperando mi muerte. Sin nada a lo que aferrarme. Escoltado por estos dos idiotas que creen conocerme. Todo el mundo cree conocerme, todo el mundo me juzga. No saben un carajo, y creen saberlo todo. Hablando de mi como si supieran lo que pasó. Cómo pueden pensar que yo lo hice? Cómo puedo pensar yo que lo hice?
  Era llevado hacia mi celda. Había llegado a Carnete temprano, y luego había sido traído aquí, a La Penitenciaria del Estado Abbott, mejor conocida como La casa de la muerte. Estaba esposado de pies y manos. Caminaba mientras sostenía con ambas manos una pequeña caja con mis pertenencias. "Las pertenencias de un hombre muerto, los recuerdos de lo que algún día fue una vida. Un hogar.
  Ahí, entre todas las cosas, destacaba una foto. Aun recuerdo el día que la tome. Éramos tan feliz. En la foto estaban ellos 3 sonrientes.
-Golpeo a su mujer hasta dejarla en un charco de sangre- dijo uno de los Oficiales de Custodia. El que tenia bigote.-La mato con sus propias manos.
-Te dije que no quería sa...- interrumpió el otro Oficial. Creo que se apellida Rodríguez.
-Después ahogo a su hijo menor en la ducha y tiro al otro por la ventana.- continuo el otro Oficial sin hacer caso a su compañero.-No me pidas que llore por él.
-Es eso cierto reo?- me pregunto espantado el Oficial Rodríguez. Lo mire sin saber qué contestar. "En fin no me creería si le decía que no lo hice. Nadie lo hacía."
-Oh, el no lo admitirá.- intervino el otro.-Dice que no recuerda nada de lo sucedido. Una buena cuartada. La aguja es demasiado buena para él. Toda esta basura debería morir.
  "Este maricón con placa y pistola ya me estaba hartando. Quisiera tener la oportunidad de estar a solas con él para ver si me habla así. De seguro me suplicaría que no lo matara. Maldito eunuco." 

  Ya estábamos frente a mi celda. Este sería el último lugar donde dormiría, si es que esos constantes intentos de mi cuerpo por descansar entre pesadillas se pueden llamar dormir. Esta celda sería por poco tiempo mi nuevo hogar. "Dulce hogar."