Saturday, March 10, 2012

La casa de la muerte. part 7

2.3
El Oficial y la silla

  Hice lo que el Oficial me dijo, y me volví a encontrar con el frente a la reja, ahora abierta.
-Te voy a decir, es mejor que nos mantengamos lejos de los pisos inferiores. Si las cosas están mal aquí, allá abajo tiene que ser como la boca del infierno.

  Seguimos adelante y encontramos unas ventanas rotas, y pedazos de cristales en el suelo. Lo que significaba que lo que sea que rompió la ventana lo hizo de afuera hacia adentro. Posiblemente habían mas de esas cosas por ahí. "Cómo demonios subieron al séptimo piso estas cosas?"
  Evitando pisar los pedazos de cristal entramos en una estancia con 2 grandes columnas de soporte. Teníamos una puerta justo frente a nosotros que decía "Enfermería", y había otra al fondo.
-Es por ahí.- dijo el Oficial señalando una reja que yo no había notado.-Parece que intentaron hacer una barricada aquí.

  Tenía razón la reja estaba bloqueada por un armario, sillas, cajas, y otras cosas que no podía ver. Cuando estuvimos frente de la barricada improvisada el Oficial por primera vez guardo su pistola.
-Tiempo de trabajar.

  Tras un rato logramos abrirnos paso a través de la barricada. La ultima resistencia de los que habían estado ahí daba a un cuarto de control al lado de una celda, que según lo que me explico el Oficial solo la usaban el día que iban a ejecutar a alguien. "La celda especial" la llamo, para mí no era más que otra más. En esa era donde los sentenciado partían para tener su última visita de los seres queridos, si es que tenían, puntualizo el oficial.
-Ahora qué?- pregunte.
-Ahora vamos a atravesar es...
-AYUDENMEN.- alguien, un hombre, grito a nuestras espalda, mientras el Oficial y yo sobresaltados buscábamos el origen del grito.
-Maldita sea.- dijo el Oficial sacando nuevamente su arma.-Qué demonios fue eso?
-ESTO NO PARA, NUNCA PARA.- volvió a gritar desgarradoramente el hombre.
-Creo que los gritos provienen de ahí.- dije señalando la puerta del fondo de la gran estancia.
-Yo voy a verificar, tu quédate aquí por si acaso.- el Oficial se alejo sin decir más.
-HAS QUE PARE.
  Me saque la pistola del pantalón. Verifique el peine del arma. Afortunada mente aun tenía unas cuantas bal... Un agudo dolor de cabeza me mareo, casi me caigo al piso. Intente ponerme derecho, pero el dolor se agudizo nublándome la vista."Qué carajo me pasa?" Torpemente camine hasta una pared de la cual me recosté. Estaba agarrándome la cabeza con ambas manos, aun ocupadas por el peine y la pistola, cuando la volví a escuchar.
"Siempre vi tu lado bueno". Era la voz de Carmen, pero cómo?
"Siempre vi tu lado bueno. Siempre veía sus cuerpos cuando terminaba con ellos"
  La voz de Carmen cambio totalmente en la segunda oración. Era una voz de hombre la que dijo lo último.
Metí a ciegas el peine en la pistola y sosteniéndome de la pared llegue hasta la gran estancia. Mire desenfocado hacia donde había visto por última vez al Oficial. Creí ver la cara de un monstro, una bestia, pero tras escudriñar la nublosa oscuridad solo vi al Oficial dentro de un cuarto con una silla en el medio. Una silla eléctrica.
  Todo daba vueltas. Me sentía asfixiado, como si tuviera algo atravesado en la garganta. El dolor apenas me dejaba ver, pero tenía que llegar. Mi mano izquierda tanteaba la pared mientras con un inútil intento de minimizar el dolor me agarraba la cabeza con la mano derecha. Mire otra vez el cuarto de la silla eléctrica y ahí estaba el Oficial tratando de liberar al hombre sentado en ella.
  "Hay algo mal en todo esto. Lo sentía. Tenía que evitarlo". Un sonido, como un zumbido, se hacía cada vez más fuerte. "Terremoto?." No, esto parece ser algo mecánico, algo eléctrico. "Oh, no puede ser."
  Intente gritar pero el nudo de mi garganta casi me hace vomitar. Todo se volvió oscuro, y apenas sentí como mi rodilla golpeo fuertemente el suelo. Solo veía destellos azules y blancos a través de mis ojos cerrados. Nuevamente trate de llamar al Oficial, pero apenas salió un sonido sin fuerzas de mi garganta. Sentía que si los abría me iba a desmayar.
  Un nuevo sonido me taladro los oídos, era algo que había oído miles de veces antes pero que en esos momentos no lograba identificar. Era un sonido que iba y venía. "Quizás el oiría eso, quizás esa era mi única oportunidad de llamar su atención." Como pude tome aliento, no sin sentir arcadas, y grite: SAL DE AHI!
  Abrí los ojos, y todo se mezclo. El zumbido eléctrico que ahora era casi insoportable, los destellos azules y blancos que provenían del cuarto de la silla. El timbrado que viene y va de un teléfono, el mareo, las nauseas, la inconsciencia, el Oficial mirándome antes de que todo se volviera oscuridad y el sonido de una puerta que se cerró con fuerza.

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